Como algunos sabéis, soy una fiel seguidora de la obra de Jane Jacobs, especialmente por sus aportaciones a la CPTED clásica (aunque siguen siendo útiles como el primer día). Ella fue una adelantada a su tiempo por varios motivos, e incluso llegó a hablar de poner «ojos en la calle» una década antes de que el criminólogo Ray Jeffery escribiera su libro «Crime Prevention Through Environmental Design«, acuñando así el término. Jacobs sentó las bases de lo que los criminólogos conocemos como vigilancia natural (muy relacionada con el control social informal), y nos dio muchas pistas acerca de cómo implementar una vigilancia natural efectiva.
Pues bien, precisamente de eso va la entrada de hoy; de cómo mejorar la vigilancia natural, en el sentido de hacerla más efectiva.
Hace tiempo publiqué esta entrada en la que hablo de los principios de la CPTED (y me invento un bicho raro como truco para recordarlas). Tenía más artículos pensados para esa serie, pero hacía falta que se me ocurrieran ejemplos originales (y de la vida real) para publicarlos. En este artículo de CPTED os hablo de legibilidad y cómo ponerla en práctica. Me ayudaré de una noticia muy reciente, que me ha parecido perfecta para ilustrarlo.
Hace unas semanas vi un documental en La 2 sobre Jamaica(*). En el reportaje salía un hombre que dijo una frase que me «encendió la bombilla», y que viene de perlas para ilustrar este artículo: «Si no estás en la cárcel eres libre. Libre para ir a donde quieras».
Hoy os hablo de cómo usar la observación directa en CPTED, ya que es uno de los pilares del método científico. Pero, ¿por qué es tan importante practicarla, y no solo entenderla? Y lo más importante… ¿Qué tiene que ver un rastafari con ella?
¿Verdad que hacía mucho tiempo que no publicaba ningún artículo de la serie ‘Personajes’? Pues hoy, 8 de marzo, día internacional de la mujer, es el mejor día para volver a hacerlo, ¡porque hoy hablaremos de Jane Jacobs!
Ella es, en mi humilde opinión, una de las figuras más importantes e influyentes cuando hablamos de Criminología Ambiental, y en concreto en CPTED, y considero que muchas de sus aportaciones son atemporales, así que hoy le dedico esta entrada.
Cuando voy andando por la ciudad, a menudo me gusta buscar ejemplos que me sirvan para ilustrar mis conocimientos de Criminología Ambiental, especialmente de CPTED, ya que es fácil encontrar muchos.
Como algunos ya sabéis, hace un par de años publiqué un libro sobre iluminación y criminalidad, un tema que me interesa mucho, y del que hacía tiempo que no encontraba algo tan curioso como lo que os comparto hoy.
¡Vamos que nos vamos! Hace siglos que no actualizo el blog, y es que en verano he estado estudiando temas que pueden venir muy bien para mejorar su contenido. Y por si fuera poco, también planeo reorganizar tanto este blog como mi web personal (crimiperito.es) para que quede todo un poco más decente, pero de eso iré hablando sobre la marcha (o avisaré cuando ya esté todo el tinglado a punto para montarse, jeje).
Hace unos meses, publiqué esta entrada, en la que hablo sobre vigilancia natural, que como muchos ya sabéis, es uno de los pilares o principios de la CPTED (Crime Prevention Through Environmental Design… no me hagáis repetir más lo que significan las siglas, ¡que es muy largo!)
Como no quiero meterme en una serie de artículos sobre CPTED empezando la casa por el tejado (aunque ya lo he hecho, ¡qué poca vergüenza tengo!), hoy vamos a ver cuáles sonlas bases de la CPTED.
Si os interesa este tema, podéis hacer clic en el menú ‘Categorías’ que encontraréis a la izquierda del blog, y buscar ‘cpted’, porque ahí iré clasificando este tipo de entradas.
Y ahora sí, tengo el placer de presentar a Cepecito:
El otro día estaba viendo un documental de gladiadores para matar el gusanillo mientras TVE termina de estrenar nuevos capítulos de Ingeniería Romana (muy recomendable, por cierto), cuando me vino la inspiración divina para explicar un concepto muy importante de CPTED (Crime Prevention Trough Environmental Design), como es la vigilancia natural.
El caso es que se me ocurrió un símil un tanto descabellado para ilustrar de manera amena la vigilancia natural (uno de los principios de este conjunto de estrategias de prevención criminal), que es comparándola con los tipos de gladiadores. Os animo a seguir leyendo para descubrir la relación que hay entre estas dos cosas tan dispares.
El título de esta entrada quizá diga mucho o poco, pero en definitiva, aquí está, el ‘Proyecto Piracantas’, un documento que pretende ser un ejemplo de informe criminológico ambiental en el que llevo trabajando desde marzo, pero cuya génesis se remonta a febrero de 2015…
Todo empezó con lo que comento en este post, es decir, observando una zona de Madrid en la que detecté una falta de mantenimiento que provocaba problemas con la vigilancia natural, uno de los pilares de la CPTED (o prevención criminal mediante el diseño ambiental, para entendernos).
Así es como me puse manos a la obra y elaboré un proyecto en el que observaría la zona para valorar su deterioro a lo largo de las cuatro estaciones, es decir, durante todo un año. La idea también era poner en práctica lo que describo en mi libro ‘Luces y sombras en Criminología‘, y es que la base de todo buen proyecto de Criminología Ambiental, ya esté basado en la iluminación o no, debe contar con un periodo previo de observación al cambio, y un periodo de observación posterior al mismo.
No obstante, como en este caso, los cambios o mejoras no dependen de mi, hice lo que pude para analizar la zona durante un año, y poder así hacer un seguimiento lo más real posible.
Sentada en mi lugar de observación tras finalizar las fotografías para el informe / Marzo de 2016
Y ahora sí, para que vosotros podáis valorar este trabajo, que ha sido un poco largo y algo duro, pero muy interesante de realizar, nada mejor que compartirlo, íntegro y en formato PDF. Lo podéis descargar desde aquí. Si vas a usar este trabajo, recuerda citarme, y si quieres compartirlo, hazlo usando la fuente original.
La verdad es que tengo el diseño de mi web bastante dejado desde la última actualización, pero el contenido es lo que cuenta, y eso es lo que me estoy esforzando en mejorar 🙂
Gracias a todos por leer, ¡espero que estéis pasando un buen verano!
Otro lunes más, y yo vuelvo a la carga con la teoría de las ventanas rotas, pero esta vez en forma de artículo para Criminología y Criminalística; se ha publicado la semana pasada en dos partes, que os pego aquí en un bloque 🙂
En la imagen se pueden ver dos ejemplos que trato en el artículo; arriba, una obra del conocido como ‘pintor dorado’, y abajo un DIY (do it yourself) para convertir una cabina telefónica en una biblioteca.
Algunas personas quedan muy decepcionadas al descubrir cuál es el verdadero cometido de un criminólogo, al averiguar que no realiza el trabajo de un criminalísta y que la Criminología poco tiene que ver con revelar huellas, recoger pruebas de la escena del crimen, etc.
Tras el chasco inicial, algunas de esas personas se interesan por saber más acerca de la prevención del crimen, y es por eso que he querido dedicar el artículo para Criminología y Justicia de esta semana, a ese tema; he intentado explicarlo sin demasiadas complicaciones y poniendo ejemplos lo más cercanos a la realidad posibles, aunque por desgracia, la prevención del crimen desde el punto de vista criminológico, tiene todavía poco recorrido en España.
Mientras seguimos luchando para que eso cambie, y también para que la sociedad conozca mejor la diferencia entre la figura del criminólogo y la del criminalista, os dejo con el artículo, títulado ‘Cómo se previene el crimen‘.