Hoy regresan las entrevistas del Proyecto MEC, gracias a los integrantes de SIEC, y para inaugurar esta nueva temporada, hoy tenemos el placer de conocer a los chicos y chicas de SECUSAL, o lo que es lo mismo, la Sociedad Estudiantil de Criminología de la Universidad de Salamanca.
Así queda el mapa actualizado, y más abajo podéis leer la entrevista completa.
Tras este gran descanso del blog (cosa que al parecer necesitaba más de lo que esperaba), vuelvo por aquí para escribir algo sobre una noticia que se publicó recientemente, y que nos ha dado una tremenda alegría a los criminólogos (sobretodo a los de Madrid):
El 21 de octubre de 2016 entró en vigor la Ley por la que se aprueba la creación del Colegio Profesional de Criminólogos de la Comunidad de Madrid, y aquí os dejo el link al Boletín Oficial de la Asamblea para que podáis leer en detalle todo sobre este Proyecto de Ley (está en la página 9550).
Ojo, que esto no quiere decir que ya tengamos el Colegio creado, porque ahora está en trámite parlamentario, es decir, que tiene que ir al pleno para su consideración. De ahí pasa a una comisión donde se crea una ponencia, y entonces vuelve al pleno para su consideración definitiva, es decir, la votación y un turno para las aportaciones de los diferentes grupos políticos.
Confiamos en que todo siga su curso y no se demore demasiado, y entonces, con un poco de suerte, quizá tengamos el Colegio para principios del año que viene (o eso quiero pensar yo) 🙂
Quiero aprovechar para agradecer a los miembros de la Asociación Española de Criminólogos, todos los trámites que han estado haciendo para que esta iniciativa prospere, que se remontan a cuando muchos de nosotros aún nos chupábamos el dedo (en mi caso, literalmente, por eso luego tuve que llevar aparato,.. ¡no os chupéis el dedo, os aviso desde ya!). Se sabe muy poco sobre esta Asociación y sobre sus miembros, e incluso hay quien cree que está dada de baja desde hace años, pero no; es simplemente que esta gente ha trabajado y trabaja ‘en la sombra’ para que ahora, muchos criminólogos podamos beneficiarnos del Colegio Profesional que tanta falta nos hace en Madrid.
El título de esta entrada quizá diga mucho o poco, pero en definitiva, aquí está, el ‘Proyecto Piracantas’, un documento que pretende ser un ejemplo de informe criminológico ambiental en el que llevo trabajando desde marzo, pero cuya génesis se remonta a febrero de 2015…
Todo empezó con lo que comento en este post, es decir, observando una zona de Madrid en la que detecté una falta de mantenimiento que provocaba problemas con la vigilancia natural, uno de los pilares de la CPTED (o prevención criminal mediante el diseño ambiental, para entendernos).
Así es como me puse manos a la obra y elaboré un proyecto en el que observaría la zona para valorar su deterioro a lo largo de las cuatro estaciones, es decir, durante todo un año. La idea también era poner en práctica lo que describo en mi libro ‘Luces y sombras en Criminología‘, y es que la base de todo buen proyecto de Criminología Ambiental, ya esté basado en la iluminación o no, debe contar con un periodo previo de observación al cambio, y un periodo de observación posterior al mismo.
No obstante, como en este caso, los cambios o mejoras no dependen de mi, hice lo que pude para analizar la zona durante un año, y poder así hacer un seguimiento lo más real posible.
Sentada en mi lugar de observación tras finalizar las fotografías para el informe / Marzo de 2016
Y ahora sí, para que vosotros podáis valorar este trabajo, que ha sido un poco largo y algo duro, pero muy interesante de realizar, nada mejor que compartirlo, íntegro y en formato PDF. Lo podéis descargar desde aquí. Si vas a usar este trabajo, recuerda citarme, y si quieres compartirlo, hazlo usando la fuente original.
La verdad es que tengo el diseño de mi web bastante dejado desde la última actualización, pero el contenido es lo que cuenta, y eso es lo que me estoy esforzando en mejorar 🙂
Gracias a todos por leer, ¡espero que estéis pasando un buen verano!
Sois muchos los que ya conocéis a Jose Servera, criminólogo mallorquín autor del ya reseñado anteriormente por aquí, ‘Emprender en Criminología’, y creador de la plataforma digital ‘Criminología y Justicia‘.
Después de más de un año llevando a cabo un curioso a la par que interesante proyecto llamado AntiTrabajo, ha lanzado hace unos días su nuevo libro titulado ‘Nadie debería trabajar jamás’, para el cual he tenido la oportunidad de escribir el prólogo.
Hoy os traigo una mini entrevista que he decidido hacerle a Jose Servera para celebrar esta novedad editorial que creo puede interesar no solo a los criminólogos, sino también al público general. El libro en concreto ya se puede adquirir a través de Amazon.
Buenos días, ¡hoy tenemos otra entrevista para el Proyecto MEC!
Gracias de nuevo a SIEC por su dedicación, porque además la entrevista de hoy es bastante diferente al resto de asociaciones y proyectos criminológicos que estamos acostumbrados a ver repartidos por el mapa, ya que la protagoniza Preven3, una organización sin ánimo de lucro de Valencia, cuya labor creo que os va a resultar muy interesante, sobretodo teniendo en cuenta que apenas hay criminólogos trabajando en temas de prevención terciaria.
Hoy regresan los integrantes de la Sociedad Interuniversitaria de Estudiantes de Criminología con una nueva entrevista para el Proyecto MEC, esta vez a Navia Criminólogos, otro joven despacho de criminólogos que ha surgido en Castellón.
Ahora que esta provincia se estrena en el mapa del Proyecto MEC, se puede ver como la zona de levante lleva la voz cantante en cuanto a proyectos e iniciativas criminológicas se refiere 🙂
El pasado sábado 2 de abril, los integrantes del Despacho de Criminología DACRIM, ofrecimos la primera edición de nuestro curso de ‘Criminología Clínica’, y dado que la experiencia fue muy positiva para el equipo, me gustaría comentar unas reflexiones sobre el proceso de aprendizaje del criminólogo, ya sea como profesional o como estudiante, antes de entrar en harina, porque la razón de ser de este artículo es diseñar un plan de estudios de Criminología.
Obviando unas ponencias sobre Criminología y Criminalística que impartí en enero de 2015, este es el primer curso intensivo que he dado ‘de criminólogos para criminólogos’, y tengo que decir que en lo personal no puedo estar más contenta, porque…
He mejorado a la hora de hablar en público
He conseguido sintetizar un tema muy general en una presentación de apenas 10 láminas (¡y me sobraron 5 minutos de la exposición!)
Y he aprendido más sobre mi misma y sobre las cosas que están por hacer en nuestra ciencia.
Soy de la opinión de que el proceso de aprendizaje en cualquier campo científico debe ser continuo, o al menos debe ir aumentando poco a poco con el paso de los años, bien sea mediante formación reglada o mediante otras formas autodidactas (aunque quizá lo ideal, especialmente al principio, sea una combinación de ambas).
Lo cierto es que se aprende mucho enseñando a otros, en primer lugar porque los propios alumnos te aportan visiones que no tienes, te ponen en situaciones diferentes a la tuya y te hacen recordar otras por las que tú también pasaste en tu época de estudiante. Y en segundo lugar, tienes la posibilidad de auto-evaluarte una vez terminado el curso y detectar cosas que te gustaría mejorar, tanto a la hora de compartir tu conocimiento y/o experiencia, como a la hora de seguir llevando la Criminología a la práctica en el mercado laboral.
Por otro lado, todo esto me hizo reflexionar sobre la calidad de la enseñanza criminológica, en si ha evolucionado algo desde las extintas diplomaturas y licenciaturas hasta llegar a los actuales grados, en si estamos yendo en la dirección más indicada, o en si los criminólogos que terminen en breve sus estudios estarán mejor preparados que los que salimos hace ya años… Y así es como surgió la idea de diseñar por mi cuenta, un plan de estudios de Criminología, así, por amor al arte (o mejor dicho a la ciencia); eso sí, teniendo en cuenta la experiencia de más de un año en un despacho íntegramente dedicado a la Criminología. ¿Creéis que puede salir algo interesante?.. Pues seguid leyendo 🙂
Últimamente he estado poniendo en orden algunos apuntes que he ido recopilando a lo largo de los años, sobre las diferentes fuentes que puede usar un criminólogo, para obtener datos sobre criminalidad.
Como profesionales, se supone que nuestra labor principal es estudiar el crimen y el comportamiento desviado, y no voy a hablar de comportamiento criminal, primero para no repetirme tanto, y segundo, porque a los criminólogos también nos interesan los comportamientos de individuos que, sin llegar al extremo de incurrir en el delito, son preocupantes desde el punto de vista de la seguridad ciudadana o personal. Por lo tanto, la desviación también debe tenerse en cuenta a la hora de prevenir.
Ahora bien, el criminólogo es un científico, en tanto que necesita estudiar y analizar el fenómeno criminal mediante una aproximación científica, y para eso es necesario tener o poder desarrollar métodos elaborados de análisis de datos a gran escala (aunque eso dependerá del estudio que queramos llevar a cabo, pero vamos a ponernos en este hipotético caso).
Sin datos precisos no se pueden elaborar teorías explicativas acerca de la criminalidad, ni se pueden proponer medidas efectivas para su reducción y/o control. Además, sin esos datos tampoco se puede comprender la naturaleza o extensión del crimen (tipología y alcance), no se pueden realizar seguimientos de las tasas de criminalidad, ni medir los factores individuales o colectivos que influyen en ellas. Vamos, ¡lo que se llama un desaguisado!
Ojalá fuera tan fácil, ¿verdad? Pues hay un criminólogo que más o menos hizo esto… Henry Mayhew*, frecuentaba a las tabernas de Londres en busca de información para sus investigaciones; allí ofrecía una caña a los ociosos a cambio de convertirse en sus entrevistados. ¡Tal cual!
¿Y qué hacemos? Pues primero conocer brevemente, las fuentes mediante las cuales podemos obtener esos datos (si la montaña no va a Mahoma…
Tengo dos noticias, una buena y una mala. ¿Cuál cuento primero?
Pues venga, la mala: esta es la última entrevista que realizaré para el Proyecto MEC… Pero la buena es que una asociación muy activa y de la que muchos ya conocemos a varios criminólogos muy prometedores, se va a hacer cargo de seguir adelante con el proyecto.
El caso es que he cedido la idea del Proyecto MEC a la Asociación Interuniversitaria de Estudiantes de Criminología, que creo que es una de las más activas a nivel nacional en estos momentos y que cuenta entre sus filas con muchos criminólogos ávidos por ver salir adelante a nuestra ciencia en el mundo laboral, con lo que me ha parecido la más indicada para continuar con el proyecto.
Cada vez me dedico más al despacho DACRIM y nuestro equipo tiene que seguir esforzándose para llevar cada vez más alto nuestra labor como criminólogos, por lo que he decidido no acaparar el Proyecto MEC y darle salida para que alguien lo adopte y pueda continuar lo que yo no terminé.
Es por eso que esta será la última entrevista que yo realice, si bien estaré dando cobertura a las futuras entrevistas que realicen los miembros de la Asociación Interuniversitaria de Estudiantes de Criminología y por supuesto, la web que contiene el mapa y el listado de participantes, seguirá en pie.
Después de todo el proceso, desde que surgió la idea del proyecto hasta que poco a poco se empezaron a interesar por él criminólogos de toda la geografía española, creo que he avanzado mucho como profesional y como persona, aunque lo que no me podía imaginar es que un día realizaría una entrevista a un despacho de Criminología en el que trabajase.
Evidentemente yo no respondo a ninguna pregunta (¡estaría bueno que me auto-entrevistase!), pero les he pedido a mis compañeros del despacho que se las repartan y respondan como mejor puedan (y sin que se les escape la risa por la situación, que es un poco extraña, lo tengo que reconocer). Así que ahora sí, aquí va la entrevista para ‘DACRIM: Desarrollo y Análisis Criminológico’. Responden su Directora, Iciar Iriondo, y dos de sus criminólogos, Julio Prada y Jose Manuel Moreno.
Alguna vez me han preguntado sobre la importancia del Código Deontológico, y sobretodo si es complicado seguirlo. Personalmente, lo considero esencial en la profesión del criminólogo, y además es algo que no me parece en absoluto difícil de acatar, especialmente cuando uno se plantea de entrada ser un profesional serio y respetuoso con sus colegas, colaboradores y clientes.
Tener una ética profesional no es obligatorio, pero ayuda mucho, y es precisamente por eso que existen los Códigos Dentológicos; para recordarnos que existen unas pautas a seguir para convertirse en un mejor criminólogo, y que por tanto, es conveniente estar mínimamente al corriente acerca de cómo se debe actuar.
Pablo-Darío Ibáñez, Decano del ICOC (Ilustre Colegio de Criminólogos de la Comunidad Valenciana), ha tenido la amabilidad de hacerme llegar un documento que recoge el CÓDIGO DEONTOLÓGICO que proponen, y que podéis descargar en formato PDF haciendo clic en el enlace anterior (en el nombre).
Muchos criminólogos seguimos con interés la posible creación de nuevos colegios profesionales, y lo menos que podemos hacer mientras tanto, es conocer o haber leído uno de estos códigos.